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El camino a seguir para ser un buen abogado


Cuando un adolescente, en plena época de inmadurez, en la llamada edad del pavo tiene que decidir qué hacer con su vida con toda seguridad tendrá que pensarlo mucho y dejarse asesorar no solo por las personas que lo quieren sino también por los profesionales que pueden orientarlos y dejarles un poco más clara la situación actual. Son muchos los detalles que hay que tener en cuenta a la hora de decantarse por una carrera o por otra, y es que es una decisión muy difícil cuando no tienes ni idea de a lo que quieres dedicarte en tu vida laboral, que con toda seguridad será la que más tiempo requiera. La decisión suele (en muchos casos) estar ligada a la profesión de uno de los progenitores, es por esto que si el padre es médico, el hijo es posible que se especialice en alguna rama de la medicina, al igual que si la madre es abogada, los hijos se decantaran por el derecho con toda seguridad, es así como se decide el futuro de muchos jóvenes. Claro, el camino es duro, tedioso y complicado, y además de estudiar mucho requiere un esfuerzo económico elevado ya que los estudios suelen ser costosos. Todo dependerá de lo involucrado que esté el alumno con la materia, es fundamental para la economía familiar que las notas del estudiante sean muy buenas para poder así acogerse a alguna beca que haga más llevadera la situación.

Por supuesto para ser un buen abogado y trabajar en un  bufete como Vignoli Laffitte Lublinerman hay que esforzarse al máximo y conseguir ser uno de los mejores letrados, coherente, sincero, empático y cientos de adjetivos más que hacen de un abogado un amigo que ayude a los demás en los momentos más complicados de la vida. Hay que tener en cuenta que cuando una persona está en un apuro y no sabe muy bien cómo resolverlo y se ve en la obligación de contratar los servicios de un abogado, lo último que necesita es una persona que le diga lo mal que lo ha hecho, que se ha equivocado y que traerá consecuencias. En ese instante, esa persona necesita consuelo, apoyo tanto jurídico como moral, sentirse comprendido y entendido por un extraño, y escuchar que todo se solucionará en breve.
Nadie necesita los regaños y los reproches que se suelen hacer en determinadas ocasiones, es por este motivo por el que los abogados tienen un poco de psicólogos, son capaces de detectar en qué momento es en el que tiene que tener unas palabras de apoyo con sus clientes, palabras que los consuelen y que les haga pensar que todo se solucionará y que será como si no hubiera pasado.

Cada abogado se puede especializar, dando así a lugar una serie de especialista en el gremio:
Un abogado puede ser laboralista  especializado en los derechos de los trabajadores, estos solucionan conflictos entre los trabajadores y las administraciones públicas.
Un abogado puede ser penalista, estos se encargan de las situaciones en las que ha habido alguna actividad delictiva.
Un abogado puede ser civil, se dedica sobre todo a resolver conflictos entre particulares, divorcios, malos entendidos entre personas físicas, reclamaciones…
Los abogados que se decantan por lo civil, pueden escoger ser abogados de familia, estos se encargan básicamente de las separaciones y divorcios, de los problemas que se derivan de estos cuando hay niños de por medio y siempre buscan lo que es mejor para los menores.
También hay abogados mercantilistas, administrativos, fiscalistas y podríamos enumerar algunos más, todos y cada uno de ellos tiene un papel importante.

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